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Hegemony [Reseña]

Iniciamos el año 2024 con una nueva reseña al estilo Goblin. Llega el momento de comentar Hegemony: Lídera tu Clase a la Victoria, un juego de estrategia con una fuerte carga temática, editado en España por Bumble3ee.

En Hegemony todo se asienta en conceptos políticos, económicos y sociales. Cada jugador tomará el control de una clase social (Clase Obrera, Clase Capitalista, Clase Media o Estado) de un estado moderno. Cada una con sus propias acciones, mazo de cartas y forma de puntuar. Siendo el objetivo, como no, terminar la partida con el mayor número de puntos de victoria.
En esta entrada comentaré, de forma resumida, la estructura del juego, mecánicas y reglas. Para terminar, os dejaré los puntos negativos y destacados y en la conclusión me mojaré con mi opinión final.

Ficha:
⏰ 90’-180′
👥 2-4 jugadores
📃 Bumble3ee
✒ Vangelis BagiartakisVarnavas Timotheou
🏷 99,99 € PVP

Una partida a Hegemony dura cinco rondas, en las cuáles los jugadores se irán turnando jugando una carta para activar su acción o pagar con la carta una acción básica, independientemente y en cualquier momento del turno, podrán elegir una de sus acciones gratuitas. Aunque hay algunas acciones compartidas por todas o varias clases (crear empresas, asignar trabajadores, comprar recursos, venderlos, consumir recursos, proponer leyes, etc) la mayoría, tanto básicas o las detalladas en las cartas, son únicas para cada estamento. A continuación resumo cada una de las clases y su forma de puntuar:

Clase Obrera. Su principal objetivo, por el que recibirá más puntos de victoria, es el de ir aumentando la prosperidad de su población. Tendrá que ir asignando sus trabajadores desempleados a las empresas disponibles, cobrar dinero por sus salarios e invertir ese dinero en conseguir salud y educación. Consumiendo esos recursos es como consigue aumentar la prosperidad, y cuánta más población tenga más recursos necesitará para dar el siguiente paso en su track de prosperidad. Al final de cada turno pagará impuestos y necesitará alimentos en función de su población, por lo que la gestión de la población/empleo y la inversión en sanidad y formación serán una de sus claves.

Clase Capitalista. Puntuará en función del dinero que consigue tener en su capital al final de cada turno. El comercio será es la principal forma de generar esos ingresos, vendiendo sobre todo al mercado exterior. Para poder comerciar necesita recursos, que conseguirá importando según los acuerdos comerciales vigentes y con la producción de sus empresas, en las que tendrá que estar atento a los costes (salarios) y tener operativas únicamente las justas y necesarias. Pagará impuestos cada turno dependiendo de la política fiscal y sus empresas operativas, por lo que tendrá que ir equilibrando sus inversiones y crecimiento.

Clase Media. Como en la realidad, la clase acomodada comparte mucho con sus vecinos de arriba y de abajo. Podrá crear empresas y producir recursos, como la Clase Capitalista, pero en menor medida (pequeña y mediana empresa). Los recursos los puede también usar para comerciar, pero la mejor opción suele ser gastarlos en aumentar la prosperidad de sus ciudadanos, al igual que la Clase Obrera. Pagan impuestos por su población y por sus empresas activas. Y también tienen que alimentar a su población. Su principal motor de puntos también es el track de prosperidad, y su manera más óptima de aumentarla es consumiendo recursos autogenerados.

Estado. Aquí representaremos a la clase gobernante del país. Para sumar puntos de victoria tendremos que ir avanzado nuestro medidor de legitimidad con las clases sociales, representando esto el apoyo o aceptación de cada clase hacia nuestro gobierno. La legitimidad la ganaremos con las acciones de las cartas y cumpliendo con los eventos que se despliegan al inicio de cada ronda. Con el dinero del estado, que iremos recaudando con impuestos y otros efectos, podremos ir costeando nuestras empresas públicas, repartirlo con las ayudas y, sobre todo, pagar los salarios de nuestros trabajadores públicos. Cuando cualquier jugador no puede afrontar un pago, de lo que sea, tiene que coger obligatoriamente un préstamo. En el caso del Estado, hay un límite de préstamos impagados que se pueden tener, según la ley 1 (política fiscal) y una vez superado ese límite se detona la intervención del FMI al final del turno en curso. El FMI ajustará todo el panel de leyes a su antojo y penalizará al Estado haciéndole perder legitimidad con todas las clases.

Aunque nuestras reseñas Goblin no son de profundizar al máximo en las reglas o mecánicas, hay otro elemento importante del juego que quiero comentar. El panel de leyes, que se divide en siete tipos de paquetes de leyes diferentes (política fiscal del estado, mercado laboral, fiscalidad general, sanidad, educación, comercio exterior e inmigración) y cada uno en tres posiciones horizontales, A, B y C. Más a la izquierda las leyes tenderán al socialismo y mas a la derecha neoliberalismo.
Con la situación de cada ley se irán marcando temas tan importantes como el multiplicador fiscal, que establece lo que se paga en impuestos, el precio de la sanidad y la educación pública, el número de inmigrantes (ciudadanos de clase media y obrera) que llegarán en cada turno, los aranceles que se pagan al importar recursos, la cantidad de préstamos que puede tener el estado antes de que intervenga el FMI, etc.
Una acción básica para todos los jugadores es la de proponer leyes, que al final del turno, o inmediatamente después de proponerla pagando un cubito de influencia, se tendrán que votar (con una curiosa mecánica de gestión de bolsa).

Como podemos ir viendo, todo nos recordará a situaciones o elementos del día a día de la política y economía de nuestro país. El tema es protagonista del juego. Pero no es un juego que simule fidedignamente la realidad. Por ejemplo, partimos de la base de que la compleja composición de un estado no se puede resumir solamente en tres estamentos sociales (y el gobierno). Otro ejemplo sería la simpleza en los tipos de recursos o en la interacción con el exterior, que se limita a dos piezas, comercio e inmigración. O la tabla de leyes, que también se limita a siete, dejando sin representación directa fundamentos básicos de un estado como la Justicia, la Defensa o la Seguridad Interior, que en las cartas de acción y eventos si que vemos referenciados y ampliados.

Respecto a la rejugabilidad, creo que con las cuatro facciones asimétricas y el material extra del juego base (eventos, cambios en el FMI) y la expansión, hay para jugar bastantes partidas antes de cansarnos. Pero hay que tener en cuenta que el juego no es muy complejo, y los jugadores notarán que su clase no tiene mucha variedad en las acciones a llevar a cabo o caminos alternativos para sumar puntos. Por lo que ir cambiando de clase entre partidas es esencial para alargar la vida del juego.

➖ Puntos negativos ➖

  • Aunque se puede jugar a dos jugadores (modo con bots o Clase Obrera vs Clase Capitalista) es a cuatro dónde realmente destaca.
  • El tablero es innecesariamente grande. Y mi copia vino con los tableros de jugador doblados. Es un fallo menor, pero estas cosas deben cuidarse, sobre todo en productos deluxe nada baratos.
  • Utiliza conceptos políticos y socioeconómicos en los que basa sus mecánicas pero me esperaba algo más cercano a la simulación. Es mas eurogame que juego temático.

➕ Puntos a destacar ➕

  • Temática original, con momentos muy divertidos si caes en el sano pique político.
  • Es más sencillo de jugar de lo que parece al principio. Y las hojas de ayuda de cada clase son una maravilla.
  • Muy bien diseñado, cada facción tiene sus propias cartas y maneras de puntuar, todo funciona, se siente equilibrado y las partidas pasan ligeras, pese a su larga duración.

CONCLUSIÓN FINAL

Hegemony es un muy buen juego de gestión y estrategia disfrazado de juego temático. O si lo vemos de otra manera, es un eurogame con la temática muy bien representada e implementada en las mecánicas. Una propuesta original, que trae aire fresco a nuestros tableros. Si el grupo entra al trapo, las partidas pasan volando entre risas y puyas, sus reglas no son complicadas y las magníficas tarjetas de ayuda que trae son perfectas para guiarte durante la partida. En la parte negativa tenemos su escalabilidad. Aunque el juego trae bots para cada clase, y modo a dos jugadores, a menos de 4 jugadores la experiencia flojea. Esto, junto con su larga duración, harán que las veces que quieras, o puedas jugarlo, se vean limitadas. Teniendo todo esto en cuenta, y en su rango, Hegemony se ha ganado el sello de Calidad Goblin de 4,5 Estrellas.